Reflexiones peludas

’Quiero raparme”, como Natalie Portman en V de Venganza, dije, mostrando la foto de mi celular. Todas se pasaban el teléfono de mano, mirando algo que las dejaba horrorizadas.

La industria venezolana: una destrucción que puede dar paso a un radiante amanecer

Con una gestión adecuada que aproveche la capacidad instalada (luego, claro está, de los mantenimientos correctivos y preventivos que han hecho falta durante años) podríamos estar hablando de que Pequiven, Bauxilum, SIDOR y Alcasa producirían hasta 20 veces más de lo que hoy producen.

Desafío sin par

Visualizar el futuro del país supone partir de una orientación distinta. El primer paso para la transformación profunda de Venezuela supone avanzar hacia la construcción de una sociedad del conocimiento en las próximas décadas.

¿Cómo hacer posible los Objetivos de Desarrollo Sostenible en Venezuela?

Aquello que el filósofo alemán proclamaba como el estado superior de la sociedad comunista se ha quedado corto ante lo que propone la ONU: debemos poner fin a la pobreza en todas sus formas en todo el mundo.

Venezolanos: ¿De primera, segunda y tercera?

Vemos cómo los que ostentan desde hace dos décadas el poder se han convertido en una clase privilegiada, que con sus grandes carros de último año, sus mansiones y sus anillos de seguridad, se han encargado de ser los únicos venezolanos con acceso a lujos, pero a través del erario público y no por su trabajo, creyéndose venezolanos de primera.

Ganó la derecha

A pesar de los apellidos que puedan tener los movimientos en la Venezuela de hoy, y por la inacción de los progresistas, hoy el gran ganador en Venezuela es la Derecha… De lado y lado.

Pluriarquía, la opción millennial

Éste sistema de promoción de acciones, se fundamenta en la capacidad de los actores para decidir sobre sí mismos y no por los demás. Se mide el nivel de aceptación de las propuestas, pero no su aprobación, por lo que, las propuestas se ejecutaran en mayor o menor medida.

Una reflexión sobre la propuesta de dolarización

Nadie niega que la gente hoy en día paga productos a costo internacional y que, incluso, algunas transacciones se pagan en dólares. Pero esto no tiene que ver con el signo monetario, sino por la hiperinflación que ataca al país desde hace varios meses y por el desmontaje del aparato productivo nacional de los últimos quince años.

Solidaridades automáticas y cuestionamientos cómplices

¿Hasta que punto cuestionamos el latrocinio, hasta que punto estamos dispuestos a ponernos del lado de los corruptos y violadores de DDHH por el simple hecho de ser “los nuestros”? La corrupción de Lula, el racismo de Trump, las masacres de Ortega, la censura de Macri, la dictadura de Maduro, el gorilismo de Bolsonaro, la demagogia de AMLO, los falsos positivos de Uribe.


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