Al transcurrir veinte años de hegemonía política, el chavismo comienza a demostrar aires de desespero, sus seguidores comienzan a flaquear, su “líder Nicolás” cuyo mandato presidencial inició en marzo de 2013 bajo los emblemas: “Gobierno de calle” y “Eficiencia o Nada”, en la actualidad proyecta incomodidad ante las cámaras, por ello establece la figura de un portavoz oficial, con la potestad de dar la cara por su gestión, cuestión no de extrañarse luego de registrar, como récord histórico, el dejar sin servicio eléctrico a un país entero, colocando sin fundamento sus intentos de propagar ante la comunidad internacional la matriz de opinión de que “En Venezuela no pasa nada, son un pequeño grupo ansioso de poder que quieren derrocar al ´Gobierno´”; “(…)todo es parte de una campaña mediática”.

En relación a estos acontecimientos, otro hecho inédito está ocurriendo, después de dos décadas de “Revolución Chavista” e infructuosos intentos, la oposición venezolana logra erguirse, ponerse de pie, avanzar a pasos firmes, con una convincente ruta de acción, aunado al liderazgo de Juan Guaidó que consolida a los sectores más radicales, se ha constituido a una sola voz y una sola estrategia, obteniendo de esta manera el respaldo de la ciudadanía y de la comunidad internacional, permitiéndole un escenario favorable y alentador para sus estrategias políticas.

El enfrentamiento civil
En contextos polarizados, siempre es una posibilidad, y después de la re-aparición en cadena nacional con Nicolás Maduro convocando a sus colectivos a la resistencia activa, otorgándoles carta libre a estos grupos de choque del chavismo para defender a la revolución de las protestas, concentraciones, u de otras acciones convocadas por la oposición. Este mensaje generó temor en más de uno, porque fue percibido como un llamado al enfrentamiento civil, pero desde mi punto de vista, esto no sucederá y la razón es simple: Maduro no tiene la capacidad de convocatoria para movilizar filas del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), o sus movimientos de apoyo, esa orden debería provenir de un liderazgo reconocido dentro de las filas del chavismo y en el caso de que se dicte, la oposición estará alineada a su estrategia de no enfrentamiento, su llamado a protesta es pacífico y hasta ahora no ha cedido en provocaciones, su agenda se ha cumplido a cabalidad.

La negociación como vía de solución
La negociación es inminente, ante la coyuntura actual el chavismo, haciendo uso de razón, debería establecer contacto o aproximaciones para al menos considerar las opciones más favorables, porque sin duda, tirar de la cuerda hasta que se rompa no es una buena opción, asumiendo que para mantenerse en el poder solo tienen la posibilidad de hacer uso de la fuerza, incluyendo arrestos arbitrarios y represión a través de los colectivos, la Policía Nacional Bolivariana (PNB), la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN) y la Fuerzas de Acciones Especiales (FAES); el apoyo de la Fuerza Armada Nacional es cuestionable, dado los rumores de un posible desacuerdo dentro del alto mando militar, sin embargo, es tomada en cuenta como una carta de apoyo al chavismo, pues al menos públicamente no han dicho lo contrario.

Todas las opciones para mantenerse en el poder a lo interno son armadas y en caso de que pretendan usar esas cartas hasta el final de las consecuencias, la pregunta sería que tan dispuestos están para gobernar sin presupuesto, con fondos internacionales bloqueados, deudas por pagar y sin posibilidades de comercializar el petróleo u otros productos por las sanciones establecidas por EE.UU. y la Unión Europea, con PDVSA técnicamente en la quiebra, solo les queda China y Rusia que al hacer una lectura del panorama, la posibilidad de girar apoyo financiero sin garantía de pago es casi nula.

Todo direcciona a la negociación como la única vía de solución razonable donde ciertamente las opciones para el chavismo sean: el respeto al debido proceso, el exilio de algunos de sus líderes y la garantía de coexistencia política del PSUV y sus partidos aliados, de lo contrario significa enfrentamiento, lo que justificaría una intervención militar por parte de la comunidad internacional, lo que sin duda, es el peor escenario posible.

Al chavismo se les agotan las cartas para jugar y en esta oportunidad no podrá cambiar las reglas del juego, mientras miden los costos de las diversas alternativas de acción, juegan al desgaste, a desmoralizar a la población, desesperadamente requieren que la oposición de un paso en falso, sin embargo, la ruta está dada y no hay distracción que valga.

Imagen: Fuente externa

Abisamar Salones
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Venezolana, Politóloga.

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