Luego del golpe de Estado de 2002, quienes aspirábamos a crear y participar en formas de hacer política más allá del chavismo y quienes se nucleaban en la Coordinadora Democrática, nos encontrábamos sin espacio debido a la férrea polarización que se gestaba en el panorama venezolano. En esta, el gobierno cooptaba y capitalizaba todo el imaginario y discurso de izquierda, por lo que nos pareció buena idea hacer una serie de entrevistas a quienes desde esa postura disentían de Hugo Chávez y de las principales líneas rectoras de la oposición. Quisimos hacer un libro de dichas conversaciones, con gente como Simón Sáez Mérida, Domingo Alberto Rangel, Humberto Decarli y otros, pero diversas circunstancias lo impidieron. En esa serie dialogamos también con Teodoro Petkoff, el 27 de marzo de 2003. Se publicaron en su momento en El Libertario, versión impresa y web.

Hoy, se ha hecho público su fallecimiento. Como le comenté a un amigo por internet, conozco a demasiados revolucionarios ultraradicales, incluso “anarquistas”, que prefieren callar frente a lo que pasa en Venezuela. Siendo así, prefiero quedarme con los Teodoro, que bajo el bolivarianismo no dudaron en hablar “claro y raspao” frente a las injusticias, el culto a la personalidad y el militarismo. Como un pequeño homenaje, rescato aquella conversación.

Un quinto piso de una oficina del este de la ciudad. Allí se encuentra el vespertino Tal Cual, el periódico que fundó Teodoro Petkoff tres años atrás y hoy, una de las pocas referencias de periodismo político que existe en el país. Sobre el escritorio reposan pilas de copias de correos electrónicos e informaciones bajadas de internet; a la derecha sobre el computador, un inmenso cuadro con la reproducción de la fotografía del miliciano de la Guerra Civil Española inmortalizada por Robert Cappa. Petkoff viste traje y corbata de colores claros, enfundados bajo los anteojos que han sido testigos de la insurgencia y la política de izquierda venezolana.

Hacia 1971 Teodoro funda el Movimiento Al Socialismo (MAS) a partir de una escisión con el PCV, lo que significó una puesta al día del pensamiento socialista en el país, a tono con la crítica antiautoritaria mundial surgida después de los sucesos de Praga. Presidente del Centro de Estudiantes de Economía de la UCV y graduado cum laude, como dirigente del PC estuvo recluido en el Cuartel San Carlos en 1962, del cual se fuga espectacularmente en febrero de 1967. Bajo la tolda naranja funge como director de su fracción parlamentaria, diputado, miembro de su dirección nacional y candidato presidencial en varias ocasiones. Luego de la elección en 1994 de Rafael Caldera como presidente del país en una segunda oportunidad, dos años después Teodoro Petkoff ocupa la cartera de Ministro de la Coordinación de Planificación, CORDIPLAN. Luego de su cargo ministerial ocupa la dirección del periódico El Mundo, pasando luego a fundar Tal Cual cuya dirección mantiene en la actualidad.

– Si entendiéramos que nos encontramos con Chávez en un período transitorio a una Venezuela distinta, pudiéramos hacer la misma aseveración en torno al período presidencial de Rafael Caldera luego del golpe de estado de 1992. En este orden de ideas, ¿por qué colaboraste en el Gobierno de Caldera y por qué no lo haces ahora con el de Chávez?

– Yo me fui del MAS en el año 98 cuando decidió apoyar a Chávez. No quiero que luzca petulante, pero me imaginaba que esto era lo que iba a pasar. Soy amigo de Chávez, lo conozco desde hace tiempo. Estaba seguro de su temperamento autoritario, su desconocimiento del país, el elementalismo de sus concepciones fundamentales. Esa mezcolanza de autoritarismo militar con el izquierdismo más primitivo no podía sino producir un desastre. Me dije “yo no puedo acompañar esto”.

El papel de una izquierda después de Chávez es ver cómo sobrevive. Porque aquí si llegara a ocurrir un cambio incluso democrático, hablar de la pobreza, de la injusticia social, va a ser visto con sospecha. A la izquierda le va a costar mucho. Chávez se llevó por lo cachos entre otras cosas a la izquierda.

Ahora, el de Caldera. Creo que una de las decisiones más acertadas que tomó el MAS en su vida pública fue la de respaldar a Caldera. Hay que recordar que las elecciones del 93 se producen después del golpe del 92, después de la salida de Pérez del gobierno, en medio de una situación de extrema fragilidad institucional. Con unas Fuerzas Armadas en ese momento muy penetradas por el chavismo, por ideas golpistas. Con una situación económica que comenzó a descomponerse después de golpe. Yo no participo de la teoría que mientras peor mejor, ahondar las contradicciones. A mi me parecía muy importante darle al país una presidencia que por su sola “authoritas”, como se dice en el latín, autoridad personal que permitiera estabilizar la vida política y normalizarla. Darle al país cierta certidumbre otra vez. Yo hubiera podido acompañar a La Causa R, estaba más cerca de nosotros, pero me imaginaba a Caldera como el puente entre dos épocas. Eso lo tenía claro. Después de Pérez y este gobierno de Caldera íbamos a avanzar en otra época histórica, se iba a cancelar el periodo de la hegemonía AD y COPEI. Yo creo que no nos equivocamos. Caldera permitió estabilizar la vida política del país nuevamente. Y además, uno de sus actos políticos mas audaces y mas valientes –la liberación de Hugo Chávez de la cárcel-, creo que fue totalmente justo. Eso permitió ir sanando la fractura de las Fuerzas Armadas e ir tranquilizándolas. Yo entré al gobierno como tal dos años después. Y además lo hice en ese momento porque los dos primeros años, no sé si lo recuerdan, fui muy crítico con la política económica. En la época en que entré al gobierno, nadie daba medio por él. Entonces aplicamos una política económica que permitió estabilizar al país en un breve período, hasta que se volvieron a caer los precios del petróleo. El problema de los períodos breves es que no tienes tiempo de desarrollar una política estructural. Lo nuestro fue una política para la coyuntura, nada más. Todo lo estructural tiene que vencer unas resistencias muy grandes. La reforma del Estado, que es una de las grandes reformas que el país necesita, tiene que vencer obstáculos políticos, sindicales, institucionales, que necesita un modelo muy fuerte, con un enorme respaldo nacional. Caldera no lo tenía. De hecho lo intentamos y fracasamos. En lo único que tuvimos éxito fue en la política macroeconómica. Y en algunas cosas como la reforma laboral, la reforma de seguridad social que Chávez, desgraciadamente por su visión ideológica, tenía 7 leyes para hacer un tronco de seguridad social, las dejó engavetadas y tiene 4 años tratando de hacer una vaina que no sirve para un carajo.

EL PARO

Las páginas de Tal Cual conceden un espacio estelar a la vida política nacional. Siendo una publicación profundamente crítica con el desempeño gubernamental de Hugo Chávez, no escatima cuestionamientos asimismo para las vocerías de oposición. Petkoff forma parte del grupo de asesores de la llamada “mesa de negociación”, una instancia de diálogo que ha sido inequívocamente promovida desde las editoriales del vespertino. Su cercanía con los factores políticos en pugna, le concede un lugar privilegiado para diseccionar la política venezolana actual.

– Antes del último llamado a la paralización de actividades, escribiste que para convocar a una huelga general era necesario tener previstas todas sus dimensiones, o de lo contrario, terminaría por atornillar a Chávez en el poder. ¿Es esto lo que ha sucedido finalmente?

-La huelga fue un autogolpe, un error costoso. El 3 de diciembre. El día siguiente que lanzaron el paro, escribí una editorial que tuvo poca difusión, ya que salió on-line, alertando sobre lo que consideraba un error. A lo largo del paro no le di ninguna bomba, tampoco le eché paja, pero me pareció un error. Todas las bases del paro fueron equivocadas. Hicieron una subestimación del adversario catastrófica y una sobreestimación de su propia fuerza. Y además, como suele suceder en este tipo de proceso, alimentadas las acciones por una cantidad de mitos: todos los embustes que le metieron los militares de Altamira, asegurándoles que iba a haber un alzamiento militar.

– ¿Había un plan B?

– Un plan B no, ¡ese era el plan!. Ese era el plan A. El plan B era hablar paja, que si la junta democrática… Por cierto, eso fue lanzado no por la Coordinadora, sino por un centro de acción que agrupaba algunos factores golpistas allí, que prácticamente deshizo la Coordinadora durante esos dos meses, y además, confiscándole el nombre como si fuera una franquicia. A través de la Coordinadora se hacían cuñas de televisión respecto a los cuales los partidos, las ONG y la Coordinadora no tenían absolutamente derecho de vista. Eso lo hacían las televisoras por su cuenta. Y eso, como era previsible, iba a fracasar como yo pensaba e iba a fortalecer a Chávez provisionalmente. Por supuesto, la victoria de Chávez es pírrica en el sentido que con victorias como esas no necesitas derrotas. La oposición se autoderrotó. Ahora esa derrota, como todas, se paga. ¿Cómo se ha pagado? Uno, en el desánimo, la desmoralización de una parte significativa de la base social, sobre todo de la clase media. Dos, tienes una Coordinadora de la cual gran parte de ella se separó, llamada el Bloque Democrático, lo cual creo es ganancia para la Coordinadora. Eso reúne algunos de los voceros civiles del golpismo y algunos de los grupos de ultra derecha más nefastos, más nocivos de todo este proceso. La oposición va de la izquierda hasta la derecha y en la derecha hay unos sectores de la ultra verdaderamente impresentables.

– ¿Por qué darle cabida a toda esa serie de elementos? Pareciera que prima la estrategia de “el enemigo de mi enemigo es mi amigo”.

– Es verdad, así operan las cosas. Cada uno de los factores políticos de la oposición es tan débil por separado que bueno… La Coordinadora nació un poco para que se juntaran los mochos para rascarse. Todo el que venía allí y decía “soy de oposición” lo metían. Por supuesto, en el seno de la Coordinadora comenzaron a hacerse visible los matices. No solamente entre golpistas y no golpistas, sino los matices, vamos a llamarlo en el “mundo democrático de la coordinadora”, que reunió partidos de la cuarta república y los que no se identifican con ellos. Pero mientras la ola iba para adelante, eso estaba atenuado, y cuando cayó, empezaron las facturas mutuas: El Bloque Democrático se fue, democrático entre comillas porque es el nombre. Salas Römer, La Causa R y Primero Justicia marcan distancia. La Coordinadora empieza a reorganizarse. Y sin embargo, a estas alturas, el examen político de lo que se hizo la Coordinadora no lo ha hecho. Ahora aparece asumiendo como estrategia el referéndum revocatorio, pero sin darle ninguna explicación al país de que fue lo que pasó, por lo cual creo que van a cometer otro error. Por lo pronto Chávez se ha fortalecido porque su enemigo se ha debilitado tanto que tenemos esta situación, sólo que para él la situación es muy compleja, porque la economía del país está en uno de los peores momentos, yo diría que del último siglo, y eso implica un desastre social. Y un desastre social tiene consecuencias políticas. Creo en la posibilidad de que un referéndum revocatorio se materialice y que esa sea la espita que permita drenar la conflictividad de la situación.

– Pensando a la Coordinadora como un nuevo movimiento sociopolítico, ¿cuáles elementos podrías señalar que deberían permanecer o rescatarse?

– Creo que la Coordinadora debería hacer todo lo posible por sobrevivir. Si como consecuencia de todo esto la Coordinadora estalla, entonces habrá que prepararse para Chávez hasta el 2100. Porque mejor es que exista con toda y su precariedad a que no exista. Por supuesto no es un partido y la apreciación de querer transformarla en una especie de supra-partido o una supra-dirección de los partidos sería una cosa catastrófica para las fuerzas que la integran. Ese es un mecanismo de coordinación de fuerzas políticas muy distintas entre sí, a las que sólo las une, digamos en este momento, la lucha contra Chávez. Pero más allá de eso cada una tiene ópticas propias, matices. Si es coordinar la acción de todos los partidos con vistas al revocatorio: magnífico. Si no existiera eso significaría un debilitamiento enorme de los movimientos opositores. La Coordinadora es una experiencia a las que no se les puede atribuir alcances mayores que estos, que es sencillamente concertar esfuerzos de grupos disímiles.

– Desde afuera pareciera que los actores de la vieja política tienen muchísimo peso.

– Es lógico porque no hay actores nuevos. El único grupo político nuevo en Venezuela es Primero Justicia, que tiene protagonistas que no pertenecen a la política anterior. Todo lo demás son los viejos políticos venezolanos de la izquierda, del centro y de la derecha. Están en la Coordinadora como partidos: Acción Democrática, COPEI, Proyecto Venezuela, que es una rama de COPEI, Convergencia, que es otra rama de COPEI y algunas ramas de la izquierda como Unión que es una disidencia del MAS, el MAS mismo y La Causa R. Bandera Roja como cosa curiosa está y ahora es una de las posiciones mas sensatas que hay.

– ¿No es Bandera Roja el patito feo de la Coordinadora como se ha sugerido?

– No, por el contrario. Creo que ellos han sido muy sensatos, muy racionales. Quizás porque ellos conocen la violencia mucho más de cerca que los demás. Después esta el MIN que es Pérez Hernández, uno solo, URD extinguido y las ONG, que las únicas que son verdaderas son las que giran en torno a Elías Santana. No hay nuevos actores, entonces es lógico que los adversarios políticos de este gobierno son todos los de la cuarta república.

– ¿Primero Justicia no está alejándose de la Coordinadora?

– Marcan distancia. No se han ido porque hicieron una encuesta que reveló que la Coordinadora tiene muchísima popularidad. ¿Por qué?, por lo que son las cosas de la vida: los medios la confiscaron y hacían a nombre de ella todas las cuñas. Usaban el nombre de la Coordinadora y para la gente se convirtió, para quienes no saben de todas estas intríngulis, en La Coordinadora en mayúsculas. Primero Justicia hizo encuestas porque se querían ir, pero el 85% de los encuestados dijeron que era importante y que además no aceptaban políticas que no fueran unitarias. Primero Justicia tenía un juego ambiguo, ellos se han movido entre el golpismo y la vía democrática y algunos otros partidos allí también. Y esa es alguna de las razones por las que hay fuerzas que pudiéramos llamar “no químicamente golpistas”, sin embargo, no se atrevieron a denunciar el paro, no se atrevieron a enfrentar el Carmonazo, nada de eso. Porque siempre hay una ambigüedad: “no queremos el golpe pero no digamos nada de los golpistas porque quién quita”.

– Has cuestionado duramente el discurso antipartidos. Al mismo lo ubicas como uno de los elementos que hizo que Chávez llegara a donde esté. Para una partidización de los nuevos actores políticos, ¿cuáles elementos crees que deberían conjurar, qué cosas deberían tener los partidos políticos que se conformen al calor de estos acontecimientos?

– Tú sabes no se puede hablar de los partidos políticos como si fuera una cosa abstracta. A mí no me interesa cómo se configure la derecha. A mí me interesaría que en Venezuela pudiera conformarse un partido centro izquierda moderno. Eso sí me gustaría que existiera. Y a ese partido yo le atribuiría unos rasgos. En mi opinión, para decírtelo de corta manera, como el MAS de los comienzos. Un partido que organizativamente no sea leniniano, y su fisiología tampoco. Nada de centralismo democrático. Admitir el foro democrático interno, la libertad de tendencias, tomando las precauciones para que las tendencias no se conviertan en partiditos dentro de partidos con disciplinas propias y centralismo democrático además, cosa que le pasó al MAS al cabo de algún tiempo. Conjugar la necesaria unidad de acción propia del partido con la posibilidad del debate interno, sin el temor del chantaje “no hay que darle armas al enemigo”. Y que tenga una clarísima política, eso es lo más importante de todo.

– ¿Podría un partido de esas características, encuadrado dentro de la Coordinadora, calar dentro de los sectores populares? ¿De qué manera?

– Bueno, creo que haciéndolo. Desgraciadamente en el mundo de la Coordinadora todavía existe la idea de que el mundo popular todavía es chavista. Si los partidos de izquierda entendieran que los sectores más humildes deberían ser objeto de su preocupación, unos sujetos puntales de su acción, creo que deberían trabajar allí. En la coordinadora todo lo que tiene que ver con la organización popular, la preocupación por la gente, está en la última prioridad de los partidos. De arriba, de abajo, de centro, de izquierda, del norte o del sur. Entonces su política se ha vuelto mediática, lo que importa es si sale en los medios, en la televisión.

LA ECONOMÍA

Además de la línea editorial de Tal Cual, Teodoro cuenta con una vocería televisada: su programa de opinión “Y Teodoro… ¿qué dice”, transmitido los lunes a las 10:30 de la noche por el canal CMT. En variadas ocasiones ha intentado ilustrar sobre la magnitud de la crisis económica, que como su profesión primigenia, es un tema que maneja en profundidad.

– ¿Cuáles consideras que son los peores errores de la política económica del gobierno?

– Es bueno recordar, para tener el “background” del asunto, que en el año 99 la economía venezolana cayó mucho, 7 puntos y pico del producto bruto básicamente por la crisis petrolera. En el año 2000 y 2001 la economía creció un poco. En el año 2002, en sus primeros trimestres, tuvo una caída acumulada de alrededor los 6% negativo, es decir menos 6%. La economía ya venía mal. ¿Por qué se acentuó la caída de la economía en el 2002?. Por el más grave error cometido por el gobierno: anclar el tipo de cambio. El gobierno mantuvo la política cambiaria que heredó del gobierno de Caldera, pero la mantuvo primando la lucha contra la inflación y asumiendo que eso le iba a permitir mantener la estructura de cambio casi fijo, dejando que se deslizara, pero muy poco esperando que con la recuperación de la economía se lograra compensar el anclaje cambiario. Pero eso no ocurrió, y además, no podía ocurrir. ¿Qué es lo que pasa cuando tú dejas el tipo de cambio y tienes una inflación, así sea pequeña?. Que la moneda se va sobrevaluando, es decir, que el bolívar en comparación con el dólar se va sobrevaluando. Entonces tienes un dólar muy barato y eso hace que las importaciones sean el gran negocio. De hecho en el 2001 y el 2002 las importaciones subieron a diez y seis mil millones de dólares, una cosa salvaje. Si tomas en cuenta que en el 2002 cayeron a 8 mil millones, te das cuenta que hay una gran desproporción, además de la fuga de capitales. De forma que las reservas internacionales sólo crecieron por el precio de PDVSA, pero la salida de capitales durante esos dos años fue fortísima: es posible que se llevaran unos diez mil y pico de millones de dólares. Naturalmente, para comienzos del año 2002 dadas la fuga de capitales, el gobierno se encontró con una amenaza muy seria con relación a las reservas internacionales que empezaron a bajar como queso fresco, por lo tanto, decidió hacer un ajuste cambiario. Puedes eliminar las tasas cambiarias o el ajuste cambiario, pero en el caso nuestro se eliminaron las bandas, por tanto la tasa cambiaria se fija donde la puso el mercado. Es decir, la demanda la puso de 1.300 a 1.700, una devaluación brutal y eso significa inflación. Esta subió hasta el punto que antes de esa devaluación el salario mínimo era de 170 dólares, ahora es ciento y piquito de dólares. En esas circunstancias, con una economía golpeada por la fuga de capital, devaluación e inflación, el crecimiento del 2002 terminó siendo negativo y el paro lo empeoró. Este año vamos a tener una caída de por lo menos en el primer trimestre entre un 15 y 20%, unas cifras establecidas por el consejo de economía nacional. El desempleo debe estar ya alrededor del 25%, que son unas 3.000.000 de personas.

– Muchos analistas apuntan la crisis económica a la incompetencia e improvisación del gobierno, pero a uno le gustaría pensar que hay un mínimo de planificación. ¿Existe incapacidad o se están tratando de implantar modelos económicos con poco asidero en la realidad?

– Un plan económico en el viejo sentido de la palabra no existe. La política de este gobierno ha sido muy ortodoxa en el sentido económico de la palabra. De hecho sus enemigos podían decir que es bastante neoliberal, que no lo es. Aquí llaman neoliberalismo a cualquier cosa que sea dejar el mercado operante. Cada uno de los gobiernos de la Cuarta República hacía un plan de la nación. Chávez tiene 4 años gobernando y nada. Yo se lo decía a Jorge Giordani que es amigo mío y además vecino, “Jorge no sigan con el tipo de cambio déjenlo que se deslice, porque a ustedes les va a venir un estallido. Les va a venir una inflación del carajo”.

– ¿Cadivi se ha convertido en un elefante blanco? ¿Eso es lo que va a suceder si lo llegan a desmantelar?

– No se que van a hacer ellos con eso, no encuentran como manejarlo. Pero efectivamente uno de los elementos de este gobierno es su incompetencia. Un tipo que llegó al gobierno y no tenía detrás nada. No como cuando llego Acción Democrática por primera vez al gobierno, en el año 55, que tenía una constelación de estrellas, un proyecto de país político y económico. Sabían qué hacer con el Estado. Chávez llegó a la cabeza de una montonera, una de civiles y militares, sin ningún tipo de formación. Todos subalternos de él por lo tanto no le discuten, porque en el ejército no se le discute a un superior. Restos de la vieja izquierda marxista leninista, un poco de náufragos que se colgaron de Chávez. Con eso no se puede hacer. Y de hecho no lo hicieron.

EL CHAVISMO

Hugo Chávez, en el cenit de su popularidad, contaba con la tribuna de El Mundo como uno de sus pocos opositores. Para el chavismo era inconcebible contar con una crítica de izquierda, aguda e inteligente, la misma que animó a un grupo de muchachos el separarse del Partido Comunista Venezolano en 1971, en cuyos estatutos plasmaron su declaración de intenciones: “una fuerza comunista venezolana, una organización de lucha formada por la unión libre, voluntaria y democrática de obreros, campesinos, estudiantes, intelectuales de avanzada y demás sectores sociales que combaten de manera consecuente para poner fin a la opresión imperialista sobre la patria y para la construcción de una nueva sociedad: la sociedad socialista…” En su momento, Petkoff estableció que la motivación principal había sido romper “con toda esa constelación político-ideológica cuyo centro era la URSS”.

– Hablemos sobre el chavismo. ¿Qué significa para ti la categoría “el proceso”?

– El proceso no significa nada. Ese movimiento que se conformó en torno a Chávez difícilmente podría producir un proyecto. El MVR, una izquierda paleolítica y otros de AD y COPEI. Es un proyecto muy autoritario, eso sí esta claro. Eso implica que al cabo de 4 años el chavismo no pueda mostrar ni siquiera una reforma interesante. No vamos a hablar de revolución, aunque si hay una contrarrevolución y la creó Chávez también por cierto. Pero aquí no hay ninguna reforma, que puedas decir “hemos logrado transformar la vida de la sociedad en este aspecto”. Nada

– Después de la caída del muro de Berlín y de conocer las experiencias que bajo el manto de la revolución se han dado en otros países se podría esperar que estos movimientos sociales que siguen reivindicando tales banderas aprendieran de la historia. Es sorprendente el actual nivel de deslumbramiento con lo que representa Chávez tanto para la izquierda latinoamericana como para la venezolana. ¿Qué ha sucedido con la izquierda latinoamericana? ¿Se encuentra tan huérfana que ve a Chávez como un líder internacional?

– El colapso del movimiento marxista-leninista, que era un poco el gran tronco que articulaba hasta a sus adversarios, dejó a la izquierda huérfana. Dejo primero a un montón de náufragos, viejos comunistas, viejos paracomunistas, marxista-leninistas de distintas pintas. Pero como viven, como existen en términos de personas físicas en pequeñitos movimientos, están esperando que aparezca alguien que hable el mismo lenguaje. Y si tiene algún éxito se le cuelgan de la chaqueta, que es lo que ha pasado con una gran parte de la izquierda latinoamericana y una parte de la izquierda venezolana. Hay una parte de la izquierda europea, esa mas bien intelectual, no vinculada a movimientos de ninguna clase y muchísimo menos a los grandes partidos social demócratas o socialistas de Europa que se le colgó de la chaqueta a Chávez. El ejemplar más característico de eso es Ramonet. Pero en la socialdemocracia europea ya hay mucho mas claridad con respecto a este, digamos, proceso.

– En las universidades se celebra un supuesto giro de América Latina hacia la izquierda, que habla de que existen vínculos entre los procesos que se están dando en Venezuela y los de Ecuador y Brasil. ¿Crees que esto es una consigna o realmente existen vinculaciones?

– No, existe la intención de tenerlas. Pero nuevamente estamos ante un fenómeno interesante de decantación. Chávez intentó, efectivamente, establecer vínculos y en ese sentido tuvo una visión internacionalista, típica de la izquierda. Trató de establecer vínculos con los cocaleros, con Lucio Gutiérrez en Ecuador, con la guerrilla colombiana por supuesto. Y con Lula. En Brasil pasaron cosas interesantes. Primero el PT es un verdadero gran partido, serio. No es un aluvión, no es una montonera. Un partido que tiene un cuarto de siglo de existencia y tiene corrientes internas, algunas muy a la izquierda, pero el mainstream, realmente, es de una social democracia latinoamericana, tropical. En un país con unos niveles de pobreza espantosos, un partido que difícilmente cometería los errores de infantilismo izquierdista que comete Chávez, que son en buena parte responsables de todas sus tribulaciones. El PT y el gobierno venezolano ya mantienen una cierta distancia. Por supuesto, Chávez es visto como un gobierno bien popular, en cierta forma de izquierda, pero para ellos está claro que Chávez lo que tiene es un mezclote en la cabeza. Eso se ha ido clarificando, de manera que yo creo que con Brasil habrá una relación pero no veo una identificación. Gutiérrez se apresuró muy rápidamente a poner distancia con esa gente. Es más, Gutiérrez no es, no fue de izquierda. Es un poco como Chávez, creó la fama después de la caída de Mahuad y la aprovechó, creó su movimiento. De modo que la posibilidad de una especie de internacional no la vislumbro. La relación de Chávez con los cubanos nunca la vi como una relación con un sustrato en las ideas. Fidel Castro como todos los cubanos, los de Miami y los de Cuba, es exactamente un vivo cubano. Descubrió un venadito y lo enlazó “aquí tengo el que me va a dar el petróleo que yo necesito”.

– ¿Cuál es el papel de una izquierda después de Chávez?

– El papel de una izquierda después de Chávez es ver cómo sobrevive. Porque aquí si llegara a ocurrir un cambio incluso democrático hablar de la pobreza, de la injusticia social, va a ser visto con sospecha. A la izquierda le va a costar mucho. Chávez se llevó por lo cachos entre otras cosas a la izquierda. Ahora suponiendo que Chávez salga por un cambio democrático y quede como un movimiento. Yo supongo que Chávez sí continúa definiéndose como un hombre de izquierda y en el sentido popular eso se va decantando. Quizás alrededor de eso se configure una izquierda. Pero a mí me gustaría que tuviera ciertos rasgos que yo considero una izquierda moderna, realista. Para decirlo en pocas líneas lo que para mi es un poco la corriente principal del PT brasileño. Creo que se aproxima a lo que yo creo debería ser una izquierda en esta América Latina de ahora. Tiene que tener en cuenta muchas cosas que yo recogí en un librito que escribí hace muchos años llamado “el proceso de la izquierda”. Que estaba dirigido a tratar de definir una política para una izquierda. En este caso el MAS. En un país pequeño burgués. Fuertemente influenciado por los valores de la pequeña burguesía y la influencia de los norteamericanos. En ese ámbito, no es la izquierda europea de grandes movimientos obreros. De una cultura política muy larga. De una viejísima cultura socialista que la inventaron ellos, allá en Europa. Sino una izquierda que se mueve en otros ámbitos. Lejos de Dios, cerca de los Estados Unidos en países donde no son propiamente los sectores laborales, sino la clase media la que define la política y las orientaciones principales. Eso hay que tenerlo en cuenta para una izquierda moderna.

AQUEL 11 DE ABRIL

La historia la escriben los vencedores. Es quizás por esto que en el relato oficial de los sucesos del 11 de abril se omiten los detalles que contradicen con la versión heroíca configurada en Miraflores. Uno de estos fue la decidida intervención de Teodoro Petkoff en el programa televisivo de Cesar Miguel Rondón, la noche del 12 de abril, en la que señalaba la naturaleza dictatorial de la proclamación de Pedro Carmona en el poder. Siendo el primer cuestionamiento público, contribuyó a catalizar los acontecimientos políticos posteriores.

– Después de los sucesos del 11 de abril, fuiste la primera persona que dijo públicamente y sin medias tintas lo que Carmona representaba. ¿Por qué te pareció tan pertinente hacer tus señalamientos en ese momento, cuando la vertiginosa cadena de acontecimientos se desarrollaba?

– Cuando vi el acto de Miraflores me dieron ganas de vomitar. Estaba solo en el periódico con dos compañeros que tenían que agarrarme, me subía por las paredes diciendo “esta partida de hijos de puta qué es lo que creen, ¿que son dueños del país?”. Repartiéndose el país en la cosa más antidemocrática, además estaba allí toda la Venezuela con la que no tengo nada en común. Una de las cosas que le reclamo a Chávez es que me pone objetivamente al lado de una gente a la cual pasé 40 años de mi vida enfrentado. Cuando vi aquel espectáculo: toda la godarria complacida aplaudiendo aquella cosa antidemocrática, disolver la asamblea, destituir gobernadores y tal, me fui donde César Miguel y le dije “déjame hablar chico, permíteme hablar, esto es incalable”. Lo que yo nunca me imaginé, es que el hombre iba a caer a los dos días. El titular del lunes decía “Carmona empezamos mal”. Resulta que ya el lunes estaba más que derrotado. Eso es un problema de conciencia, de lo que uno es, lo que yo he sido toda mi vida. En la mañana el viernes escribí un editorial que se titulo “Chao Hugo” y cuando uno lo lee te das cuenta que se fue porque cometió todos los errores posibles para irse. Teniendo un enorme poder hizo todos los infantilismos, boberías que permitieron concertar contra él una enorme fuerza en el país que lo tumbó. Después me arrepentí de ese titular porque era como regocijado. Lo que pasa es que me acorde de un editorial que titulé “Hola Hugo”, entonces el “Chao Hugo”, esas cosas que uno hace aquí de echar vaina.

– ¿A Chávez lo desplaza del poder un movimiento popular o un movimiento militar?

– Fue una expresión de todo. Una movilización popular, ciertamente de clase media muy muy grande que fue confiscada por un grupo de aventureros.

– ¿Te sorprendió en algún momento la magnitud de la concentración de personas en Chuao el 11 de abril?

– No, eso se venía viendo. Entre enero y abril aquello fue una ola de fondo. La magnitud de la marcha del 11 yo tampoco esperaba que fuera de ese tamaño, ni lo esperaban sus organizadores tampoco. Pero un grupo de aventureros, unos plutócratas y los militares confiscaron eso y dieron un golpe. Llevaron a esa cosa curiosa, porque eso fue un golpe que nadie en el mundo puede entender. Es muy difícil de explicar. Yo lo explico afuera y tengo que apelar a García Márquez a lo real maravilloso. Explicar como fue que las Fuerzas Armadas que tumbaron a Chávez lo volvieron a poner. Tiene mucho que ver con el medio siglo de educación democrática que tiene este país, y la consolidación de una cultura que hace que los venezolanos no nos estemos matando todavía. Un país que puede no gustarle los partidos, los políticos ni nada, pero que tiene ciertos valores sustantivos que no los va a entregar: el derecho a hablar pendejadas y a manifestar. Y finalmente, el respeto por la opinión del otro, que esta muy deteriorado por el odio ahora. Sobre todo en las Fuerzas Armadas permeó mucho el respeto a la Constitución. Es curiosísimo que los militares que aceptaron la salida de Chávez como solución a la crisis de ese momento, viendo que eran un grupo de aventureros, estos mamarrachos que están en Altamira, con unos banqueros, organizando todo y pusieron a Carmona, esos mismos militares dijeron “no, esto no era”.

– En el marco de las especulaciones, ¿cómo se pudo haber resuelto la crisis favorablemente según las pautas democráticas?

– Bueno, seguramente lo que esperaban los actores del proceso, algunos de los militares, no de los golpistas y algunos de los políticos: que se conformara una junta de gobierno que representara los distintos sectores. Que no se disolviera la Asamblea. Que permanecieran los poderes ¡tal como estaban! Lo único es que se había producido era la vacante absoluta del presidente y eso llevaba a sustituirlo. Algo así era el plan que tenían algunos. Pero por lo visto tampoco tenían un plan. Porque esto lo madrugaron los golpistas, Carmona y su gente.

“CHÁVEZ SE RINDIÓ”

– El oficialismo ha construido una versión sobre las masas rescatando al presidente.

– Él no fue rescatado. Pero el 13 de Abril hubo una movilización muy impresionante, eso es verdad, desde el 12 en la noche comenzó. Además lo que iba a pasar en Venezuela ya estaba anunciado. Porque Chávez se rindió, muy sensatamente por cierto. Llamó a todas las guarniciones, comprobó que no tenía ninguna y le dijo a los tipos “aquí esta”. Me lo contó él y me lo contó José Vicente, así que las versiones coinciden. El se rindió, pero ya Bernal y Otaiza estaban organizando la resistencia armada. Y habían comenzado el 12 en la noche. Ya allí se veía lo que venía. El 13 el pueblo chavista bajó y eran ríos humanos. Pero claro como hubo el “black-out informativo” y nadie sabía nada, la inmensa mayoría de los venezolanos, sobre todo la clase media del este, no sabe lo que pasó.

– Has apuntado sobre la existencia de una cultura profundamente democrática, ¿en esta dónde se ubica el centenar de muertos resultado de las diversas confrontaciones?

– Para mi básicamente esa impunidad tiene que ver con la desintegración de la institucionalidad venezolana. No es tanto impunidad deliberada. Fíjate que algunos de los muertos son del chavismo, sus asesinos ni se saben quiénes son ni están castigados. La Fiscalía, la justicia, nada de eso existe. El Estado esta muy degradado, el estado normal que debe existir en cualquier sociedad. Si tú asesinas a alguien la policía te mete preso y te someten a un tribunal. Pero ya estamos viendo lo que son las policías. Los tribunales archi políticamente corrompidos. Impunidad no sólo en los crímenes políticos, la impunidad en los barrios, todos los fines de semana hay un montón de muertos y eso no lo paga nadie

– ¿Por qué la Comisión de la Verdad fue torpedeada por ambos bandos?

– Porque seguramente iba a descubrir lo que a mi parecer pasó: que hubo excesos de los dos lados.

EL NORTE ELECTORAL

Alguna vez, Gabriel García Marquez escribió sobre Petkoff que “es un político audaz, de una energía que se le siente hasta en un apretón de manos, pero todos sus actos están comandados por el sentido común. Cuando abandonó la lucha armada, esto requería mucha más valentía que continuar en ella. Teodoro, con lo mejor de su partido de entonces, asumió el riesgo con un proyecto en el cual no se sabe si admirar más la visión o la paciencia”. En 1983 surge como candidato de la izquierda por el MAS, contabilizando en esa oportunidad 277.498 votos. Su conocimiento sobre las contiendas electoras hace inevitable las preguntas sobre una posible medición en el país.

– Mucho se especula sobre el porcentaje de población que sustenta al presidente en la actualidad.

– Creo que Chávez es minoría hoy, pero una minoría grande. Muy grande además, lo que te demuestra la clase de fibra que Chávez tocó en un pueblo: 4 años después tiene entre el 35 y 40%. Chávez tiene más popularidad que todos los presidentes de América latina juntos, a excepción de Lula y Lucio porque están empezando. Un pueblo al que él no le ha dado nada, ni en términos de mejoras materiales, ni siquiera en términos de ilusión que las cosas van a mejorar. Ni siquiera ven lo que todos los gobiernos hacen: aceras, escuelas… alguna vaina construyen los gobiernos. Este carajo no ha hecho nada. Un gobierno así ¿por qué mantiene esa popularidad?. Por que mantiene viva la esperanza, una identificación con el pueblo pobre, con el pueblo humilde que ve en él su campeón. Efectivamente la oposición a Chávez es muy variada, pero en ella predominan elementos de derecha y socialmente hablando los ricos, entonces para los pobres Chávez será una mierda pero es el de ellos.

– Democráticamente hablando Chávez cuenta con un porcentaje de la población que por separado no cuenta cada fracción de la oposición. ¿Por qué una alianza para luchar contra él si existe una minoría mayoritaria y él la representa?

– Por una vía democrática las alianzas son una cosa propia de la política. Si aquí los partidos adversarios a Chávez quieren unirse en torno a una candidatura única eso es perfectamente válido y legítimo.

– En el caso de que perdieran un revocatorio, lo que representa el chavismo quedaría como una fuerza política…

– Menos mal. Lo bueno de un camino democrático para solventar esta crisis es que deja vivos a los protagonistas. Sería una catástrofe política y social, si aquí se produce un derrocamiento directo de Chávez que deja al chavismo vivo pero en guerra. Chávez vivo como líder político y actuando en Venezuela es muy bueno que exista. Un movimiento cuestionador que posiblemente podría depurarse, decantarse en la oposición. Adquirir lo que no tiene hoy proyecto, intelectualidad, gente que piense y que eventualmente les permita recuperar el poder electoralmente. Pero sobre todo es muy bueno que exista como expresión de las fuerzas populares del país.

– ¿Crees que una elección por sí sola baje la temperatura de la confrontación?

-La elección misma, porque eso permita que se diga “este es el gobierno, esta es la oposición”. Quien quiera que sea, eso ya es inapelable. El balance seguiría en el conflicto pero en el normal.

– ¿Aún cuando se hable de sectores en ambos bandos negados a cualquier tipo de negociación?

-Eso estriba en las grandes corrientes, la ley de los grandes números. Todos esos sectores ultrarradicales son minoritarios en los dos bandos. Lo que son es muy escandalosos. Pero una elección es la que permite que las corrientes principales, las grandes, sean las que se expresen. Mientras no la hay, ¿quién se expresa?: los duros de lado y lado.

LA NATURALEZA DE LOS MEDIOS

Cuando hizo pública su renuncia a la dirección de El Mundo (21 de diciembre de 1999), Petkoff declaró: “En vista de las tremendas presiones que el gobierno ha venido ejerciendo sobre la familia Capriles López y habida cuenta de que las razones de tal presión tienen que ver con mi condición de director del vespertino El Mundo, hemos decidido de común acuerdo, mi separación de ese cargo”. Tal precedente podría ubicar su péndulo como periodista exclusivamente en contra de las instituciones gubernamentales, pero al decidir fundar su propio vespertino, no ahorra los cuestionamientos contra el gremio del que forma parte.

– ¿Cuál es el papel de los medios en los momentos actuales? Y, ¿cuál es el papel que has querido hacer a través de un periódico como el Tal Cual?

– Primero hay que tener en cuenta que este no es un medio comercial propiamente hablando. Este periódico se define con una postura política explícita, pública. Por lo tanto, no tiene necesidad de manipular a la gente con los titulares o con la manera de presentar la noticia. Tiene una posición y la dice. No de un partido, ni de un grupo económico ni de nada, pero tiene un director que ha sido una figura política durante muchos años y es un instrumento en ese sentido de mis opiniones. Tengo una idea de las cosas, equivocadas o no, pero las veo y las digo, eso es todo. El que está de acuerdo me manda cartas y el que no también. Pero los otros medios, que se supone deben tener otro rol en la sociedad, el encadenamiento de las circunstancias en Venezuela los fue llevando a que se transformaran no sólo en la punta de lanza, sino en la lanza de la oposición. Y que asumieran mas bien roles que son propios de los grupos políticos, grupos de presión. Por supuesto ellos participan en esto como lo que son y como lo que han sido siempre: los medios no son inocentes, ni son neutros, responden a intereses de distintos tipos ya sea económicos, sociales y políticos de sus dueños, de sus propietarios. Chávez los provocó, los atacó antes de que ellos se pusieran en una política crítica y dura. Chávez con su visión ideológica creyéndose la encarnación “de la verdad, de la justicia y de la historia”, pues reaccionó como reacciona él. Resulta que lo hizo en un país democrático, en un país donde hay instituciones y los tipos respondieron. Ahora, respondieron repito como lo que son. No ateniéndose al fair play de la objetividad, de la imparcialidad, sino respondieron como los manipuladores, tergiversadores y mentirosos que siempre han sido. Chávez se lo buscó.

Original de Rafael Uzcátegui

Rafael Uzcátegui
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Periodista desde los movimientos sociales, amante de la música, la literatura y de las publicaciones subterráneas. Coordinador General de Provea.

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