Te hago una pregunta que me han hecho muchas veces ¿Cómo puedes explicar que uno de los países con mayor tradición democrática de la región y qué llegó a ser la tercera economía de América Latina, hoy es tierra arrasada?

Es una pregunta compleja que me lleva a elegir, por rigor, una primera delimitación. El inicio del chavismo. Pues bien, el origen del chavismo puede ser visto desde varios registros. El primero, un creciente desencanto de los venezolanos frente a su sistema democrático. Por allí circula siempre la encuesta de Latinobarómetro de los años 90, en la que la mayoría de los venezolanos consideraban que la democracia no era el mejor sistema de gobierno. A ese desencanto nacional, se le une el descanto de Occidente frente a sus propios valores. Recordemos que, con la caída del muro de Berlín, los marxistas deciden mutar de relato, no desaparecen con el colapso de los socialismos reales. Algunos abrazan la postmodernidad, otros el altermundismo o el postcolonialismo, etc. Se montan en la ola de cualquier corriente que desprecie la democracia representativa, la economía de mercado y los derechos civiles. A ello agregaría el efectivo colapso del sistema rentista venezolano, que tuvo en el primer gobierno de Carlos Andrés su cenit y en el segundo, su decadencia. El primer Carlos Andrés Pérez les dice a los venezolanos que son un país potencia, porque tienen riqueza en el subsuelo administrada por el Estado benefactor y en el segundo gobierno les dice que no, que ahora el camino hacia la riqueza es el esfuerzo y el talento individual. Ese zapping ideológico de Pérez, perturbó profundamente la psique colectiva. ¿Cuál Pérez miente? ¿El primero o el segundo? Esa inconsistencia la capitaliza Chávez. El inicio sería entonces, una crisis concreta: la crisis del modelo económico rentista, que genera una decepción por el sistema bipartidista (AD-COPEI) y que es acompañada por todo un escenario global de desencanto frente a los valores occidentales (democracia representativa, libre mercado y derechos civiles).

Entonces el chavismo es consecuencia y no causa

La realidad socio-histórica no es mecánica. El chavismo es causa y consecuencia a la vez. Porque fíjate, uno observa España y Perú, y claramente se encuentran en una coyuntura histórica muy parecida a la de la Venezuela de 1998. Una crisis del sistema político que parecía exitoso, un desencanto por las instituciones democráticas y una radicalización cada vez más profunda del desprecio a los valores occidentales. Sin embargo, si no hay un proyecto político que se proponga capitalizar esta crisis en esos países, nunca llegarán a la capacidad de destrucción del Estado y de anomia que generó el chavismo. En Argentina, por ejemplo, el peronismo termina ecualizando a los sectores menos democráticos y antioccidentales al espectro nacional y popular. Lo que Sergio Massa llamó hace unos días el panperonismo. Al mismo tiempo, hay que decir Hugo Chávez no era Abascal, ni Bolsonaro, ni Trump. Era nacionalista como ellos, pero enarbolaba la “santa pobreza” con aquel eslogan cínico de “ser rico es malo”. El comandante Chávez debilitó la potencia creativa e innovadora de toda una sociedad, mientras especulaba con la riqueza petrolera.

Pero si algo tienen en común Abascal, Trump, Bolsonaro y Chávez, es que llegaron con votos

La gran paradoja de la democracia es que puedes ganar despreciando sus valores. Lo de Abascal está aún por verse. España tiene la ventaja de que forma parte de un gran sistema económico y político de contención que es la Unión Europea. Yo voy a postular contigo algo que es polémico. Y lo voy a hacer sin temor a las críticas, porque la evidencia empírica con la que yo trabajo, demuestra que Chávez ganó cada una de las elecciones en las que se presentó. Usó dinero del Estado, sí. Se saltó la ley electoral, sí. Hay alteraciones en el padrón en los lugares sin presencia de la oposición, sí. Pero eso no invalida la popularidad de Chávez. Otros prefieren pensar que era impopular y se robó todo. A mí eso me parece reduccionista y anti-empírico. Te pongo este ejemplo: Chávez gana el revocatorio con el 60% en 2004, luego le gana a Rosales en 2006 con 64%. La cúspide de su popularidad es la cúspide del rentismo petrolero. Pero cuando comienza a avanzar en su modelo anti-republicano, con la reforma constitucional y el cierre de RCTV, la sociedad venezolana lo frena y cae a un 49% su popularidad. Estamos hablando de 15% de los votos en un año. Si postulamos la tesis del fraude permanente, no perdemos de ver que Chávez no tenía un cheque en blanco. Luego se instalan con él los enemigos de la democracia, del comercio y de la República y comienzan a hablar del Poder Popular, del Poder Comunal, etc, porque notan que lo electoral no es garantía para perpetuarse en el poder (su interés último). La cronología de Margarita López Maya es la mejor para explicar esto. Los precios del petróleo caen y la popularidad de Chávez cae con ella. Si uno elabora un gráfico con los precios del petróleo y con los votos hacia Chávez, lo notará de inmediato. Hay una coincidencia entre ambas curvas. En 2012 Chávez saca 54% de los votos, lejos queda del 64% del 2006. Aproximadamente 10 % de chavistas pasó a la oposición. Si pensamos que Chávez se robó todas las elecciones, nos perdemos de vista lo complejo de su popularidad. Al fin y al cabo, CADIVI y las misiones sociales inauguraron un contrato social líder-caudillo del 2003 al 2013. La concreción de la ciudadanía en Venezuela durante esa década, oscilaba entre el cupo de cadivi y el acceso a las misiones. Coño vale, en mi país hay un caudillo, pero me subsidia el consumo, los estudios y hasta el turismo.

Entonces tú suscribes las tesis de que Maduro no es Chávez

Para nada. Maduro es una derivación de Chávez. Él es su legítimo sucesor. Para mí la ruina económica que tenemos actualmente se origina en 2009 con Chávez. Como respuesta a la crisis financiera internacional de 2008, él opta por mayor estatización y profundización del modelo rentista. Pudo haber rectificado frente a esa crisis y sobre todo a la derrota electoral de la reforma socialista del 2007, pero no lo hizo. Allí se inicia la destrucción de la que hoy somos víctimas. Héctor Navarro, Jorge Giordani y todos los que ahora hablan actualmente contra Maduro, participaron activamente y de forma protagónica en esta destrucción. Hasta 2006, Chávez era Perón, o lo que es ahora López Obrador, luego abandona el conflicto con el libre mercado y con la República que caracteriza a los anteriores. Maduro recibe una revolución hipotecada como producto de la gestión de Chávez y su gurú Giordani.

¿Había alguna posibilidad de evitar este desastre? El rol de la oposición no parece protagónico en tu explicación…

Con el periódico del lunes, todo parece más claro ¿no? Yo creo que habían posibilidades, pero hay que decir que la oposición se tardó mucho tiempo en reconocer la popularidad de Chávez y en esos años de anti-política le entregó todas las instituciones que le podían hacer contrapeso. Es apenas en el año 2006 (cuando Rosales reconoce a Hugo Chávez) que la oposición entiende que hay que vencerlo electoralmente. Antes de eso, la oposición se encontraba en los medios de comunicación, la iglesia y algunas universidades. 9 años después del reconocimiento de Rosales a Chávez, Ramos Allup está instalando una Asamblea Nacional con mayoría absoluta opositora. Lo trágico es que el chavismo no los reconoce. Hay un catastrófico problema de reconocimiento, que parece ser un problema muy latinoamericano, aunque aparece también en España actualmente. Puede que sea algo atávico en nuestro inconsciente colectivo. La oposición no reconoció la popularidad de Chávez y luego el chavismo no reconoció la popularidad de la oposición. Cuando en una sociedad, hay bandos que se ignoran mutuamente, hay riesgo de guerra civil.

¿Cuál es la salida entonces? ¿La hay? ¿Viene una guerra civil?

En 2018 un periódico español me hizo esta pregunta. Le respondí que la única posibilidad era la de un quiebre del alto mando militar con los civiles del chavismo (no entre ellos) que generaría su propia transición, negociando con todos los sectores de la sociedad. De lo contrario, no había salida. Ahora sigo creyendo lo mismo. En Venezuela hay una guerra del Estado contra la sociedad, no una guerra civil. Es imposible que los ciudadanos salgan victoriosos frente al Estado. Pero no es imposible que el alto mando se reúna un día, hagan un comunicado y decidan que es mejor montar en un avión a Rusia a Maduro y gobernar ellos. Fíjate que hay algo que el chavismo no ha resuelto: la sucesión de Maduro. Hay que decirlo claramente: Maduro no es Maduro sino el espectro de Chávez. Ese espectro es lo único que los unifica a todos. Entonces, al irse él, ya no hay entidad que represente al caudillo. Porque no tienen un partido democrático con primarias para resolverlo. Esa relación fantasmal con Chávez es real, casi en sentido lacaniano. Si Maduro renuncia o lo renuncian, se abre la posibilidad de una transición. Si no lo hace, se perpetuará mucho tiempo más. Esto parece imposible ahora, pero la historia está llena de hechos improbables.

¿Qué otros elementos identificas cómo consecuencia en el chavismo o en Chávez que quizás sean continuidad a lo que vemos hoy?

Como te decía, creo que Chávez inició la destrucción de la República. Él era un juglar jacobino. Despreciaba, sin ningún tapujo, cualquier institución que no fuese la soberanía popular. Eso fue así, por lo menos hasta el 2007. Luego de la derrota en el Referéndum sobre la Reforma constitucional, el chavismo comienza a tener serias dudas acerca de la soberanía popular, por eso surge el mamarracho teórico delirante del Poder Comunal. Por eso se crea el PSUV que sirve para marginar la diversidad amplia de voces que integraba el Polo Patriótico. Chávez le hizo un daño terrible a Maduro, porque lo dejó sin democracia al interior de su propio movimiento. Chávez y Maduro comparten su desprecio a la República, pero si Chávez apelaba (con contradicciones) a la soberanía popular como su único contrapeso, Maduro no. Éste lo reduce al aparato burocrático-militar y al pacto de esta estructura con la renta del Estado. La renta no es solo petrolera o aurífera. Venezuela es una inmensa licuadora de blanqueo de capitales. Cada firma de un ministro o el acceso a una licitación, genera valor. Por eso el rentismo es tan seductor y genera lealtades tan recalcitrantes. La anuencia del líder te hace susceptible de tener acceso a una cuenta corriente con miles de millones de dólares que esa persona no vería jamás en su vida, fuera de este estamento. Si lo piensas bien, esto supera el sueño americano. Las sanciones perjudicaron mucho a este pacto (así como perjudicaron a los ciudadanos). Ahora que lo digo, creo que Chávez tenía un narcisismo que Maduro no. El revanchismo de Chávez no era sano, pero lo que sorprende es que ese revanchismo caló profundamente en nuestra sociedad. Yo insisto en que hay parte de la oposición que es “chavista”, porque detesta tanto la República como Chávez, pero a la que quizás le molestaba su condición de llanero o de mulato.

¿Por qué Maduro fue el elegido y no otra corriente o grupos dentro de los existentes? ¿A qué obedece tal legado?

La tutoría de Fidel Castro sobre Chávez fue relevada por Luis Miquilena y es ampliamente aceptada por la opinión pública a partir del golpe del 2002. Parece que Maduro era mucho más cercano a Cuba que Diosdado o Giordani. Si uno analiza los discursos de cada uno, puede rastrear una presencia de una mayor carga ideológica en uno que en otro. Si uno escucha a Diosdado se da cuenta que no maneja ninguna de las categorías que un militante de izquierda clásico. Maduro pareciera tener un repertorio mayor de significantes comunistas, aunque su elaboración sea rudimentaria. Con esto quiero decir que la hipótesis de la cercanía a los Castro puede ser clave para su nombramiento como Canciller. Sin embargo, Maduro fue el Presidente de la Asamblea Nacional en 2005. Muy pocas personas recuerdan eso. Lo que quiere decir que era un operador político. Alguien que puede congregar y articular actores. Tú que has militado, sabes que no es sencillo aglutinar actores en la política, luego fue Canciller y Vicepresidente. Si uno ve la historia a “contrapelo” como Walter Benjamin, podemos identificar tres sectores: el militar nacionalista, que simpatizaba con Pérez Jiménez; allí entra la figura de Diosdado como su representante; el castrista, que tiene a Maduro como su elegido y el filotiránico (Grupo Garibaldi de la UCV) con Giordani a la cabeza. No hay que olvidar que Giordani es el arquitecto del desastre económico. Entre las Fuerzas Armadas, la vieja izquierda castrista y los intelectuales del grupo Garibaldi (también filomarxista) se encuentran las bases del mentado chavismo originario. Chávez opta por la castrista. ¿Por qué? Creo que estaba secuestrado por la fantasía bolivariana de la revolución continental. Su muerte épica, solo tenían sentido si se consumaba el sueño bolivariano. Ni Diosdado, ni Giordani (entiendo que estaba Rafael Ramírez estaba también en ese sector) tenían las redes que Maduro había tejido en seis años como Canciller. No veo a Diosdado, Giordani o a Rafael Ramírez, logrando que Lula filme un video en su apoyo. Además, Maduro parecía más politizado por sus orígenes sindicalistas. De hecho, de todos ellos, fue el único que llamó a diálogo en 2014. Una iniciativa inédita para el chavismo. De hecho, a veces busco en YouTube el video para ver si es cierto que el chavismo permitió que le hablaran en igualdad de condiciones alguna vez en 20 años.

Una última pregunta ¿Qué opinión te merece Maduro y su proyecto al día de hoy? ¿Qué aprendizajes y visión tienes del chavismo al día de hoy?

Yo creo que Maduro es un dominador cautivo (la categoría es de Germán Carrera Damas) imagino que las lealtades que lo acompañan le cobrarían muy caro su renuncia o salida negociada. Incluso el asistir a unas elecciones limpias. Cuando uno lo ve interrumpir la entrevista con Jordi Évole o Jorge Ramos, afectado por la interpelación, entiende que hay algo que no anda bien, que evidentemente es una persona afectada por un destino que no parece haber previsto demasiado. El chavismo como Saturno, se devora a sus propios hijos. Su proyecto es el de un estamento militar burocrático que vive de las rentas del Estado. Esto genera cohesión, junto con la gestión de la miseria y la violencia política. Quedó atrás las pesadillas teóricas de Núñez Tenorio, Ceresole, Monedero o Dietrich. Por otro lado, no conozco a Zapatero pero me gustaría saber cuál es su papel. No lo termino de comprender. También me gustaría entender qué proponen los que se oponen a la negociación. El mantra de cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres desapareció. Algunos planeaban invertirlo, como si fuese un problema matemático. Otros creen que esto se arregla votando: tampoco lo creo. Quién va a poder gobernar un país con una Constituyente y un Tribunal Constitucional en contra. Imposible. Por eso, solo una negociación del alto mando con Maduro, tendría consecuencias reales. ¿Tienen incentivo para eso? Creería que algunos sí y otros no. Quizás la correlación de fuerzas ahora mismo no favorece a construir su propia salida, pero en el futuro sí. Lo cierto y este es el gran aprendizaje, es que es terrible que el destino de millones dependa de una decena de personas. El liberalismo político de los siglos XVIII y XIX hizo esfuerzos enormes por evitar que la vida de millones de ciudadanos estuviera condenada por la voluntad de unos cuantos sátrapas. La República es la única que nos protege a todos, incluso a aquellos que no creen en ella, ni en el libre mercado, ni en la democracia representativa. Ese es el gran aprendizaje.
Por último, dudo que el chavismo sobreviva como el peronismo. Desterrar a 5 millones de ciudadanos es una herida en la memoria colectiva que les pasará una factura enorme. Sobrevivirán los enemigos de la República y se aglutinarán en nuevos partidos y proyectos políticos donde algunos nostálgicos hablarán del chavismo originario. A ellos habrá que colocarles en la Asamblea Nacional, una réplica del cuadro de Goya en el que aparece Saturno devorando a un hijo.

Entrevista realizado por José Requena, Director de Proyectos del Instituto Progresista

Instituto Progresista
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