Camino a la tiranía…
Desde el año 2013 con la elección fraudulenta de Nicolás Maduro, el gobierno venezolano agudizó su carácter de autoritarismo competitivo, profundizándolo en el 2014 con múltiples asesinatos por parte de cuerpos de seguridad del Estado y grupos paramilitares en el marco de protestas pacíficas, juicios sumarios, desapariciones en extrañas circunstancias y allanamientos ilegales a residencias.

Ese carácter autoritario se ha acentuado más; y aunque hubo un respiro con las elecciones parlamentarias de 2015, ya en el año 2016 el TSJ atacó la soberanía popular expresada en el voto a través de múltiples sentencias desconociendo al Parlamento, dominado en dos terceras partes por quienes se oponen al chavismo. Pero no es hasta el 20 de octubre de ese mismo año cuando podemos afirmar que Venezuela pasó de ser un “autoritarismo competitivo” a convertirse en una dictadura, ya que el chavismo en el poder decidió suspender de manera ilegal e indefinida el derecho al voto tal y como se conoce en los países democráticos con acciones como: interrupción del referendo revocatorio, suspensión de los diputados indígenas y demás electos por el estado Amazonas, aplazamiento de las elecciones regionales y municipales, y aplicación de voto censitario en la (ilegal) Constituyente.

Nuevas formas, misma dictadura.
El chavismo decidió no competir más, eliminar el voto universal, directo y secreto, en cualquier proceso electoral, donde la dictadura chavista no pueda obtener resultados favorables en las urnas.

Como ya no estamos en el medio de la guerra fría, si no en la era de la información, de las redes sociales y los teléfonos inteligentes, la dictadura que vivimos en Venezuela también es de nuevo cuño, no es la Operación Cóndor ni el comunismo cubano, donde las condiciones permitían el asesinato y desaparición de centenares de personas sin mayor trascendencia pública.

La dictadura chavista venezolana es militar, corrupta y criminal, ya que su base de apoyo hoy día no es popular, si no que reside en:
Militares, quienes con el ascenso de Nicolás Maduro al poder se han abrogado para sí: la explotación petrolera y minera, la importación de alimentos, la justicia militar para criminalizar y neutralizar a la disidencia, y el uso de las prerrogativas militares en materia de seguridad del Estado para el narcotráfico, como es ya conocido.
Nueva burguesía chavista, conocida como la Boliburguesía, involucradas en tramas como la de Odebrecht, CADIVI, Derwick y demás escándalos en donde los poderosos de siempre desfalcan a la nación.
Hampa expresada en grupos paramilitares y delincuenciales, los cuales con anuencia del Estado hacen el “trabajo sucio” de las desapariciones y ataques a periodistas, líderes políticos y activistas de DDHH.

La dictadura chavista de Maduro es una mixtura entre Fujimori y Fidel Castro, porque todos esos sistemas criminales cercenan la dignidad humana, las libertades democráticas y los derechos humanos.

Progresistas del mundo…
El derecho a la rebelión y la defensa de la Constitución venezolana por parte de los ciudadanos está prevista en sus artículos 333 y 350, por lo que felicitamos a la población venezolana y a la Asamblea Nacional por seguir ejerciendo la presión en las calles de manera pacífica para rescatar el hilo constitucional y atender la crisis humanitaria que afecta principalmente a los más débiles.

Rechazamos la actuación de grupos paramilitares chavistas para la represión de la ciudadanía en su libre derecho a la protesta, represión que hasta la fecha ha costado la vida de más de un centenar de personas asesinadas en contexto de protesta, en su inmensa mayoría jóvenes.

Reivindicamos la lucha no violenta como principio irrenunciable, rechazando las provocaciones de los entes estatales chavistas para desviarse de ese camino.

No es tiempo de justificar al opresor, ni de reproches “de lado y lado”, el pueblo venezolano está siendo masacrado ante el silencio cómplice de quienes eventualmente se beneficiaron de la chequera petrolera del chavismo, beneficios hoy manchados de sangre inocente.

Es tiempo de defender al oprimido, de defender la Libertad, la Justicia Social y la Democracia frente al arrebato dictatorial del chavismo, es tiempo de solidaridad, llamamos a todos los progresistas de nuestra aldea global a tomar acciones que coadyuven a derrocar la dictadura.

Por una Venezuela de ciudadanos Libres e Iguales.
En Caracas, a los 21 días de julio del año 2017.

Instituto Progresista
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